
Si estás aquí…
Si estás aquí,
Casi con toda seguridad, has ido de médico en médico y terapeuta, esperando ser escuchado/a, visto/a en tu totalidad y proveído/a con una solución definitiva para tu sufrimiento pero, hasta ahora, no ha podido ser así.
Probablemente estés experimentando síntomas inexplicables que te han dicho que “no están interconectados entre sí” y que has tratado con diferentes enfoques sin haberlos podido resolver por completo, pero tu intuición te dice que todo lo que te está ocurriendo está interconectado y que, al encontrar la causa raíz, vas a poder resolver por completo todas tus dolencias.
Probablemente no te sientes vital, sientes que “ya no eres tú”, que “no te da la vida”, que estás envejeciendo rápido, que ganas o pierdes peso sin saber por qué, que se te hincha la barriga después de comer, que ya no duermes bien y, aunque te han dicho que todo esto es normal, que son cosas de la edad y de tu metabolismo o tu constitución, tú sabes que no lo es y que estás destinado/a a algo mucho mejor que a un deterioro lento hacia la muerte.
Es posible que hayas recibido una etiqueta de “enfermo/a crónico/a” por una condición incurable que cargas sin aceptar que ese es tu destino. Tal vez te hayan diagnosticado de una enfermedad autoimmune pero te cuesta creer que tu cuerpo se esté atacando a sí mismo sin motivo alguno. O sencillamente sufres de una “enfermedad de etiología desconocida” pero sabes que todo efecto tiene una causa detrás.
Si estás aquí, es muy probable que hayas trabajado mucho en tu salud y bienestar, que tengas un estilo de vida “casi perfecto”, que te estés comprometiendo con un maravilloso plan nutricional, que hagas ejercicio, yoga y que medites, que tomes el sol y hayas hecho mucha desintoxicación. Probablemente también hayas hecho mucha terapia para resolver tu trauma y, aún así, todavía no te encuentras del todo bien y sigues preguntándote cuál es la pieza de puzzle que te falta para completar tu algoritmo de sanación.
Quiero que sepas que yo también he estado ahí, en todo lo anterior y mucho más. Y que haber tocado fondo y haberme levantado, una y otra vez para caminar mi camino de sanación me ha recordado que:
Sanar no sólo es posible sino que es nuestro derecho de vida y para lo que estamos perfectamente diseñado/as. Somos capaces y merecedore/as de sanar, de disfrutar de una vida plena y un cuerpo vital y radiante; así como de crear la vida que anhelamos en nuestros corazones.
Y SÍ, tú también eres capaz y merecedor/a de esto y mucho más. Y NO, no se trata de aprenderlo a nivel cognitivo repitiéndote la afirmación y haciendo un “bypass” de tu realidad, no. Se trata de empezar a crear una sensación sentida de salvedad y seguridad en tu cuerpo y Sistema Nervioso, que te permita recordar y sentir profundamente en cada átomo de tu Ser, que eres capaz y merecedor/a de sanar por completo y de crear la realidad que deseas.
Recordarte capaz y merecedor/a es una gran parte del proceso pero no lo es todo. El proceso también te va a requerir que te comprometas a hacer cambios en tu estilo de vida, que te abras a recibir tratamientos con aval científico y que te rindas a dejar ir las etiquetas y versiones antiguas de ti, que ya no te están funcionando y que no te están dando soporte a que llegues allí a donde quieres llegar.
Si queremos ver un cambio en nuestra realidad externa, tenemos que estar preparados para cambiar nuestra realidad interna primero.
Así que si estás aquí, resonando conmigo, es porqué estás preparado/a para sanar y resolver tus síntomas por completo.

Yo también he estado ahí
Estimado/a compañero/a del camino de la auto sanación,
Soy Sara, la fundadora de Embodied Medicine, soy una apasionada de la Medicina enfocada a encontrar y tratar la causa raíz de la enfermedad y, como tú, soy también una paciente que está en su camino de sanación y evolución. Caminar mi propio camino, me ha regalado una gran capacidad para entender la enfermedad crónica en profundidad y empatizar con aquellos que la transitan.
Y hoy te quiero compartir que yo también he estado ahí:
Siendo diagnosticada de una enfermedad crónica "para la que no hay cura" y sólo "sostenida" con consultas de seguimiento, carentes de empatía, enfocadas a tratar síntomas y descartar las frecuentes complicaciones, ya que la evolución natural de mi condición hacia la malignidad estaba en juego.
No aceptando la etiqueta de "enferma crónica", haciendo mis propias investigaciones, sintiendo que la posibilidad de curarme era real, picando puertas, yendo de médicos convencionales a naturópatas y todo tipo de terapeutas y shamanes, con la esperanza de poder ser totalmente escuchada, vista, entendida y proveída con una solución.
Juzgada por mis propios compañeros de profesión por creer en algo superior y por mantener la esperanza y la Fé en mi capacidad y merecimiento de sanar.
Estudiando diferentes enfoques de Medicina, invirtiendo en todo tipo de terapias, cursos y másters; económicamente drenada y todavía sintiendo que no había podido encontrar la última pieza de puzzle de mi propio algoritmo de resolución completa de la enfermedad.
Llevándome al extremo de ser muy estricta con mi estilo de vida, controlando mi entorno, haciéndolo todo "perfecto" y sintiéndome estresada con mis normas y no a salvo en mi cuerpo y experiencia de vida.
Sientiéndome aislada y no entendida, no siendo capaz de comprometerme con ningún plan social por mis restricciones dietéticas y la impredecibilidad de mis síntomas. Teniendo que cancelar frecuentemente en el último momento por no tener la energía para disfrutar de aquello que más anhelaba; gozar del placer de estar viva y conectar de una forma segura y amorosa con otros seres.
Quiero que sepas que yo también he estado ahí y que no hay nada que pueda entender mejor que la profundidad del miedo, la frustración, la tristeza, el enfado, la vergüenza y la pérdida de esperanza, que una enfermedad crónica puede desencadenar en todos nosotros. He desarrollado una profunda empatía porqué he estado ahí y he tenido que aprender en el camino difícil.
Una vida entera comprometida a sanar un trauma vincular complejo del desarrollo, toxicidad por metales pesados y por moho, una gastritis autoimmune, una enfermedad por implantes mamarios y múltiples síntomas relacionados con un sistema nervioso desregulado y,
Más de 20 años de devoción y entrega a la Medicina y al maravilloso camino de dar soporte al proceso de sanación de muchos pacientes,
Me han enseñado y demostrado que SANAR:

Sanar
Sanar,
Sanar tiene que ver con alinearnos con nuestra verdad, requiere que recordemos quién somos para poder comprometernos a honrar nuestras verdaderas necesidades. El camino nos invita a romper con patrones de auto abandono y nos anima a elegirnos, una y otra vez. Requiere que aprendamos a decir "NO" y a retirar de nuestro cuerpo y vida lo que ya no está en alineación con nuestra verdad y que está bloqueando nuestra capacidad para auto reparar. Se trata de ir desprendiéndonos de capas y de fundir las corazas que nos separan de nuestra verdadera esencia y que no nos permiten expresarnos desde la autenticidad. Y, una vez aprendemos a decir "NO" , entonces podemos decir "SÍ" desde la autenticidad, podemos darnos un “SÍ” a ser lo que hemos venido a ser.
Sanar es conectar con nuestro verdadero propósito y comprometernos a servirlo con integridad, amor y alineación con nuestros valores. Es dejar de servir el propósito de otros para servir el nuestro, poniendo nuestros dones al servicio amoroso de la humanidad.
Sanar requiere que aterricemos en nuestros cuerpos y aprendamos a regular nuestros Sistemas Nerviosos para poder convertirnos en observadores curiosos de nuestra experiencia de vida sin juzgarla. Requiere que aprendamos a ser amables y compasivos con nosotros mismos y que aprendamos a perdonarnos. Regular nuestros Sistemas Nerviosos nos permite crear un estado de seguridad y salvedad interna que naturalmente se manifestará en nuestra realidad externa, sin necesidad de que controlemos nada ahí afuera.
Sanar es entender que los síntomas son el lenguaje del cuerpo, nos hablan (y a veces nos gritan) sobre conflictos no resueltos en nuestros sistemas, que están preparados para ser resueltos. Síntomas que transportan mensajes sagrados que necesitamos recibir para podernos liberar de la enfermedad. Crear salvedad en nuestro cuerpo y Sistema Nervioso es esencial para poder estar presentes y capaces de escuchar estos mensajes.
Sanar es relajarse ante el hecho de saber que el cuerpo sabe el camino y tiene la capacidad de auto reparar, cuando se encuentra bajo las condiciones adecuadas. Requiere que nos comprometamos a hacer cambios en nuestra forma de vivir para crear estas condiciones favorables y que confiemos y nos rindamos a nuestro propio ritmo.
Sanar implica entender que hay un orden en el algoritmo de sanación, hay un orden para las intervenciones terapéuticas que requiere que sepamos qué sistemas deben de ser priorizados. Y de esta manera, podernos mover hacia la resolución completa de la enfermedad y no hacia estresar aún más nuestros sistemas. El camino de Sanación nos enseña que el límite entre la sanación y la re traumatización es increíblemente delicado.
Y probablemente el mayor punto de inflexión para mí fue entender que la buena salud es dependiente, primero y ante todo, de un un Sistema Nervioso Autónomo sano. Entender que toda enfermedad empieza y se desarrolla ante la presencia de un sistema nervioso desregulado, y que la completa recuperación ocurre cuando conseguimos regular a nuestro "Governador" y aprendemos a vivir en un estado parasimpático predominante.
Estimado/a paciente,
Como tú, siempre supe que había una posibilidad de sanar, nunca perdí la confianza en mi cuerpo, mi curiosidad por el camino y la Fé en la vida.
Y, si bien te confieso que no lo tengo todo resuelto y que me queda mucho por aprender, también te puedo decir con seguridad que haberme rendido a caminar mi camino con humildad, ha sido una bendición que me ha abierto a una nueva realidad donde estoy finalmente permitiendo que la sanación ocurra en mi y a través de mi.
Rendirme a caminar mi propio camino, me ha regalado los recursos y la capacidad de empatizar con mis pacientes, verlos y sentirlos en profundidad, guiarlos desde la invitación y sostenerlos en su proceso de recuperación.
Y, como es adentro es afuera, a medida que yo sano, aumenta mi capacidad para dar soporte y acompañar a muchos procesos de sanación.
Así que estoy aquí para mostrarte que tú también eres capaz y merecedor/a de sanar y que no estás solo/a. Estoy aquí para caminar contigo, sostenerte cuando lo necesites y celebrar tu recuperación.